La huelga que Silva puede evitar

Una huelga nunca es una buena noticia. Ni para quienes la convocan –porque supondría reconocer que todas las vías anteriores han fracasado-, ni para quienes la secundan –porque obligaría a asumir las consecuencias de dejar de hacer un trabajo en el que creen-, y mucho menos para quienes se ven afectados. Sin embargo, el último instrumento al alcance de los trabajadores es la huelga cuando el diálogo ha dejado de encontrar respuesta.

El último exabrupto del consejero de Educación han sido las insólitas declaraciones en las que apunta que la Junta de Personal Docente “escoge de nuevo la exigencia o el conflicto como método de operar”. Para sostener semejante acusación, Silva necesita borrar de un plumazo que durante meses se le han presentado propuestas, se han recogido cerca de tres mil firmas, se han solicitado reuniones y se ha advertido públicamente de que las actividades extraescolares no pueden seguir dependiendo únicamente de la voluntad y el sacrificio del profesorado.

Hace unos meses, en este mismo periódico, advertíamos de que las actividades extraescolares se encontraban en peligro de extinción. Entonces no pedíamos que se suspendieran, pedíamos justamente lo contrario para que la Consejería se sentara con los representantes del profesorado y acordase unas condiciones que garantizasen su continuidad.

Entonces no queríamos tener razón, lo que queríamos era que el consejero actuara a tiempo para impedirlo. Los meses han transcurrido sin que se haya producido ningún tipo de negociación sobre las actividades extraescolares. En sus últimas declaraciones, Sergio Silva ha tratado de presentar como prueba de diálogo la celebración de reuniones sobre distintos asuntos. Sin embargo, este y otros muchos problemas no han sido atendidos. Es evidente que reunirse para hablar de otras cuestiones no equivale a negociar las propuestas concretas que los representantes del profesorado han puesto encima de la mesa.

Desde el STEC hemos elaborado y remitido una propuesta para mejorar la regulación de estas actividades. Resulta falso y profundamente injusto acusarnos, como ha hecho Sergio Silva, de querer “mercantilizar” las extraescolares. Nuestra propuesta plantea establecer ratios seguras, delimitar con claridad las responsabilidades del profesorado, asegurar su protección jurídica, regular adecuadamente las dietas, reconocer el tiempo dedicado fuera de la jornada ordinaria, garantizar los descansos necesarios tras viajes que pueden prolongarse durante varios días, así como simplificar la carga burocrática que soportan los centros.

Una vez más, el consejero carga contra el profesorado y lo desacredita ante la opinión pública mediante una acusación que no se corresponde con la realidad. En ningún caso se pretende mercantilizar las actividades extraescolares ni convertir la educación en un negocio. Lo que reclamamos es que su supervivencia no recaiga exclusivamente sobre la voluntariedad del profesorado y que la Administración no pueda disponer sin límites de nuestro tiempo, de nuestra vida familiar y de nuestra tranquilidad.

Resulta delirante, además, que el consejero se permita caricaturizar una propuesta que ni siquiera ha querido sentarse a negociar. Si considera que nuestras medidas son equivocadas, ¿no debería convocarnos, escucharlas y explicar con cuáles discrepa? Lo que no es aceptable es evitar el encuentro y después inventar una reivindicación distinta para poder combatirla con mayor facilidad ante la opinión pública.

También ha afirmado el consejero que esta huelga perjudicará especialmente al alumnado más vulnerable. Nadie en la Junta de Personal desea que las actividades extraescolares se paralicen. Sabemos cuánto aportan al alumnado y conocemos el enorme esfuerzo que cada año realizan cientos y cientos de docentes para sacarlas adelante. Si Sergio Silva está realmente preocupado por sus consecuencias, ¿a qué espera para asumir las responsabilidades que le corresponden? ¿Por qué no se sienta a negociar?

Por eso resulta tan grotesco que Silva nos acuse de escoger la exigencia o el conflicto como forma de actuar. Antes de llegar a este punto –que a todos nos habría gustado evitar-, se han presentado propuestas y solicitado reuniones que no han obtenido respuesta, se han recogido firmas y se ha reclamado públicamente una negociación. Sergio Silva no puede afirmar que hemos escogido la vía del conflicto; la realidad es que hemos agotado, una tras otra, todas las vías que debían haber permitido evitarlo.

Aún no es tarde. La huelga puede evitarse. No hacen falta declaraciones grandilocuentes ni nuevas apelaciones al diálogo, simplemente hace falta ponerles fecha y contenido. Es decir, convocar a los representantes del profesorado, estudiar las propuestas y negociar una regulación que proteja tanto al alumnado como a quienes asumen su cuidado fuera de las aulas.

Hace unos meses advertíamos de que las actividades extraescolares estaban en peligro de extinción. Hoy seguimos a tiempo de impedirlo. Es la Consejería quien debe decidir si quiere protegerlas de verdad o continuar confiando su futuro al sacrificio silencioso del profesorado

David Galán Menéndez. Miembro del Secretariado del sindicato STEC.

Noticias relacionadas