La crisis habitacional, la pérdida de poder adquisitivo de las familias, el desmantelamiento progresivo de los servicios públicos, la salud laboral y el avance de los discursos de odio en nuestra tierra como principales ejes de movilización.
Este Primero de Mayo nos encontraremos en la Plaza Mayor de Torrelavega a las 12 de la mañana no solo para celebrar nuestra historia, sino para poner freno a la progresiva usurpación de nuestros derechos, que en estos últimos años se está acelerando. La clase trabajadora de Cantabria está siendo asfixiada por políticas que priorizan el beneficio privado sobre los derechos fundamentales.
Y es que el turismo masivo en Cantabria está acaparando la vivienda, transformando barrios y pueblos en parques temáticos estacionales donde el acceso a un techo se convierte en un lujo inaccesible para la población local. Como resultado: la nuestra es la comunidad autónoma donde más ha subido el precio de la vivienda libre en el último trimestre de 2025, con un incremento salvaje del 16,7%, que llega a superar el 30% en algunos municipios costeros. No podemos olvidar que el factor habitacional es uno de los más influyentes en la pobreza infantil, y que en Cantabria 1 de cada 4 infantes viven en situación de pobreza o exclusión social. Por ello, exigimos una regulación que priorice el derecho a un techo para todas frente al lucro de una minoría.
Al mismo tiempo, mientras los beneficios empresariales se disparan y se plantean ERES que sólo responden a la voracidad desmedida de superar récords de beneficios cada año nuestros salarios continúan perdiendo poder adquisitivo, con subidas que apenas rozan la inflación real, lo que supone una pérdida progresiva de poder adquisitivo. Y aunque la revalorización de las pensiones con el IPC es una conquista de los y las pensionistas, seguimos luchando para acabar con la brecha de género y que la pensión mínima sea igual al S.M.I.
SERVICIOS PÚBLICOS
El Gobierno de Cantabria, defendiendo que con la salud también se puede comerciar está hipotecando nuestro futuro: el Convenio de Santa Clotilde es un escándalo de 256 millones de euros que desvía fondos públicos a la sanidad privada hasta el año 2042. Se externalizan 20.000 mamografías mientras nuestros centros carecen de recursos. Se firman contratos con farmacéuticas estadounidenses para ceder unos datos médicos generados gracias a la generosidad y compromiso con la mejora de la Sanidad Pública de los y las cántabras.
La infradotación presupuestaria generalizada de los Servicios Sociales, ha llevado a Cantabria a ser la comunidad autónoma donde más aumentó la lista de espera de atención a la dependencia en 2025 mientras las trabajadoras de ayuda a domicilio denuncian la situación crítica de este servicio, que se encuentra al borde del colapso; al igual que el personal que atiende en residencias, que no cuenta con la plantilla necesaria para poder sustituir vacaciones o ausencia justificadas.
Y mientras el precio de los combustibles continúa creciendo y la salud de nuestro planeta se deteriora la realidad de la insuficiente y abandonada red de Transporte Público en Cantabria sigue obligándonos a una mayoría a depender de nuestros propios medios para desplazarnos diariamente a nuestros puestos de trabajo.
Reivindicamos la defensa colectiva de la Educación Pública a través de la «marea verde» y la dignificación del colectivo docente que sostiene la calidad del sistema educativo público Cántabro. Es inadmisible que, en un momento de descenso de la natalidad -en el que ya no existe la necesidad que dio origen a la concertación de la educación- se continúen financiando con más de 100 millones anuales negocios educativos privados al tiempo que se recortan aulas en la pública.
Por todo ello, exigimos que el dinero público se invierta en los Servicios Públicos.
SEGURIDAD Y SALUD LABORAL
El número de accidentes laborales continúa creciendo y en el primer cuatrimestre de este año hemos tenido que lamentar la muerte de cuatro trabajadores. Y a la lacra de la siniestralidad se le añade un nuevo campo de batalla: La salud mental en el entorno laboral. En Cantabria, las bajas relacionadas con la ansiedad, el estrés o la depresión han subido un 6,92%. Sin embargo, apenas algunas son reconocidas como contingencia profesional. La respuesta institucional a este problema es insuficiente. El sistema está tratando como enfermedades comunes problemas que tienen su raíz en entornos laborales deficientes, cargas de trabajo excesivas y precariedad contractual; los datos confirman que las personas con contratos temporales y a tiempo parcial son las más vulnerables. Es urgente la reforma la Ley de Prevención, reconocer el impacto de los riesgos psicosociales como causa de la incapacidad temporal, así como el refuerzo de especialistas de la salud mental en el sistema público.
Pero no podemos terminar sin recordar que en Cantabria no cabe el odio. Frente a la discriminación y los discursos basados en el miedo, las organizaciones sociales en Cantabria defendemos la acogida de menores inmigrantes que se ven obligados a buscar un futuro fuera de su tierra expoliada y alejadas de sus familias como un imperativo de derechos humanos. Basta ya de enfrentar al último contra el penúltimo, basta ya de responsabilizar al más vulnerable y de chivos expiatorios porque la división nos debilita y eso es lo que buscan estos discursos intolerantes.
Por todo ello, en este primero de Mayo, desde la Intersindical Cántabra, queremos exigir un cambio en el modelo de desarrollo de Cantabria que ponga a la clase trabajadora en el centro de las políticas y el cese del desmantelamiento del tejido productivo en favor de una minoría.
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